Bono: En el nombre del poder


Año de publicación: 2013
Autor: Harry Browne
Traducción: María Tabuyo y Agustín López Tobajas
Colección: Realidades
Formato: 15 x 23 cm
Género: Crónica
Páginas: 288
ISBN: 978-84-15601-39-5
Precio: 22.00 €

«Bono el filántropo no es más que un compinche de los banqueros y los neoconservadores».
Terry Eagleton, The Guardian


«Sinceramente, me veo a mí mismo como un vendedor. Creo que eso es lo que hago. Cuando estoy de gira vendo canciones de puerta en puerta. Vendo ideas como el rescate de la deuda y, como todos los vendedores, soy un poco oportunista y veo África como una gran oportunidad».
Bono

Además de ser el líder de uno de los grupos de rock con más éxito de las últimas décadas, Bono es una de las voces habituales de las campañas humanitarias. Etiquetado por Oprah Winfrey como el «indiscutible rey de la esperanza», destacado en la portada de Time con el titular «¿Puede Bono salvar al mundo?», es obvio que su labor filantrópica ha traído bienestar a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, en esta rigurosa y detallada investigación, el periodista irlandés Harry Browne sostiene que es probable que, haciendo balance, Bono haya hecho más daño del que parece, ya que se ha convertido en portavoz y rostro de la élite occidental, defendiendo la visión de personajes como George Bush, Tony Blair, Jesse Helms, Condoleezza Rice, Bill Clinton, Steve Jobs y Bill Gates, por nombrar sólo algunos. Quizá sin saberlo del todo, Bono ha promovido lo que Browne denomina “filantrocapitalismo”, un modelo de ayuda basado en la aceptación incondicional de las políticas neoliberales que precisamente son la causa de que dicha ayuda sea necesaria.

Browne va más allá de la celebridad y relata cómo los miembros de U2 cambiaron su dirección fiscal a Holanda para pagar menos impuestos; que cuentan con una red de empresas que logró reportar pérdidas el año en el que U2 realizó la gira más taquillera en la historia del rock; que Bono ha anunciado productos de Louis Vuitton y Apple, dos de la compañías responsables de la devastación del continente africano. En palabras del propio autor: «Bono, no es nada personal, pero temo que uno de los primeros pasos para la gente que busca justicia verdadera es que dejemos de creernos el mensaje que tú vendes».